El Bloque es la única fuerza que sube en todas las encuestas desde las autonómicas de 2024. Pontón aprueba entre los ciudadanos y el partido es primera fuerza entre los menores de 45 años
El último barómetro trimestral de Sondaxe, elaborado entre el 12 y el 25 de febrero para La Voz de Galicia, ofrece un dato que se repite encuesta tras encuesta desde las elecciones autonómicas de febrero de 2024: el BNG es la única fuerza política con representación en el Parlamento gallego que incrementa su estimación de voto. En el sondeo publicado a finales de febrero, los nacionalistas alcanzan el 12,5%, dos décimas por encima del resultado obtenido en los comicios. PP y PSdeG, en cambio, pierden cada uno 1,6 puntos respecto a aquella cita electoral.
No se trata de un fenómeno puntual. En septiembre de 2025, el BNG ganaba 0,4 puntos porcentuales respecto a las elecciones, mientras el PP cedía 2,1 puntos. El patrón se reproduce en prácticamente todos los barómetros del período: el Bloque sube o se mantiene; el resto retrocede o se estanca. La formación de Ana Pontón muestra además una gran solidez en fidelidad de voto: ocho de cada diez de sus votantes repetirían papeleta, y atrae a un 15,3% de antiguos votantes socialistas.
Una fractura generacional que los datos consolidan
La base electoral del BNG tiene un perfil generacional inequívoco que el preelectoral del CIS para las autonómicas de 2024 (estudio nº 3437) ya registraba con claridad. Según ese sondeo, el Bloque ganaba el voto de los 25 a los 44 años; entre los 18 y los 24, el 45,3% de la intención de voto espontánea se dirigía al BNG, casi 20 puntos por encima del PP. La tendencia se invierte a partir de los 45, y se dispara en los tramos más altos: entre los mayores de 75 años, el PP ganaba al BNG por 40 puntos, quedando los nacionalistas como tercera fuerza por detrás del PSOE.
Esta fractura explica en buena medida la distancia entre votos y escaños. Galicia tiene una de las pirámides de edad más envejecidas de España, lo que estructuralmente beneficia al PP en el recuento final, pese al avance sostenido del BNG entre los tramos de población más joven.
«La nacionalista destaca especialmente entre los menores de 29 años, donde su nota roza el 6, mientras que Rueda saca su mejor nota entre los mayores 65, lo que dá una idea de la dimensión de esta dinámica de cara al futuro.»
Pontón, la mejor valorada de la oposición
Ana Pontón y Alfonso Rueda están en empate técnico en cuanto a valoración. La primera obtiene un 5,0 en el barómetro de febrero de 2026 mientras que rueda está en el 5,1. La clave está en que la nacionalista destaca especialmente entre los menores de 29 años, donde su nota roza el 6, mientras que Rueda saca su mejor nota entre los mayores 65, lo que dá una idea de la dimensión de esta dinámica de cara al futuro. Es la única líder de la oposición que supera el aprobado. Besteiro, con un 4,1, queda lejos del aprobado en las cuatro provincias. Esta valoración sostenida de Pontón acompaña un dato de imagen que el preelectoral del CIS ya registraba en 2024: un 36,1% de los votantes del PSdeG en 2020 consideraba que el Bloque tenía la mejor candidatura de cara al 18 de febrero, más que los que pensaban que la tenía Gómez Besteiro.
Fortaleza urbana
El crecimiento del BNG se asienta también en las ciudades. Un sondeo de Sondaxe para municipales publicado en mayo de 2025 apuntaba alzas del BNG en casi todas las grandes ciudades gallegas: en A Coruña pasaba del 13,7% al 17%, en Lugo del 19,9% al 23,1%, y en Pontevedra del 31,4% al 32,7%. El perfil urbano y joven del electorado nacionalista configura una base que los analistas distinguen claramente de la del PP, más enraizada en el mundo rural y en los tramos de mayor edad.
Una acumulación que el sistema electoral no premia todavía
Pese a este crecimiento sostenido, la traslación en escaños sigue siendo limitada en el ámbito autonómico. La distribución territorial del voto y el sistema d’Hondt aplicado en cuatro circunscripciones de tamaño muy desigual penalizan al Bloque en Lugo y Ourense, donde el PP mantiene hegemonías históricas. El BNG conserva sus 25 escaños actuales, los mismos que en 2024.
El salto al Congreso: siete escaños en la proyección del CIS
La fotografía cambia radicalmente cuando el foco se desplaza de las elecciones autonómicas al ámbito estatal. El barómetro del CIS de marzo de 2026 sitúa al BNG con un 1,7% de estimación de voto a nivel nacional, el doble del 0,8% registrado en el barómetro del mes anterior y muy por encima del 0,62% obtenido en las últimas elecciones generales de 2023, cuando el partido logró un único escaño —el del diputado Néstor Rego por A Coruña—. En la traducción en escaños que cada mes realiza el instituto EM Analytics con los sondeos del CIS, el BNG rompería todas sus marcas electorales en el Congreso consiguiendo 7 diputados y un grupo propio en la Cámara Baja por primera vez. Su mayor marca histórica hasta ahora fueron los tres escaños obtenidos en el año 2000.
«En el actual contexto de aritmética fragmentada en Madrid, esa posición podría además convertir a la formación gallega en un actor con peso real en la negociación de mayorías y mejoras definitivas en la comunidad.»
El dato requiere una lectura cuidadosa. El CIS estima un 1,7% de voto a nivel nacional para el BNG, y teniendo en cuenta el peso poblacional de Galicia sobre el censo nacional, para que se diera esta situación el partido debería rondar el 25% del voto en dicha comunidad en unas elecciones generales. Es decir, el CIS estaría recogiendo una concentración extraordinaria del voto nacionalista gallego en su territorio, coherente con la tendencia al alza que reflejan todos los barómetros autonómicos desde 2024, pero llevada a una dimensión que aún no tiene precedente en unas generales. La mayor marca electoral del BNG hasta ahora fue en el año 2000, cuando con 306.268 votos obtuvo tres escaños.
La proyección de siete escaños situaría al BNG a la altura de EH Bildu en el Congreso, y le permitiría constituir grupo parlamentario propio por primera vez en su historia, lo que tendría consecuencias directas en financiación, presencia en comisiones y capacidad de iniciativa legislativa. En el actual contexto de aritmética fragmentada en Madrid, esa posición podría además convertir a la formación gallega en un actor con peso real en la negociación de mayorías.









