El PP gallego no se «aclara» con China: de criticar al BNG a querer hacer suya la llegada de SAIC a Ferrolterra.

por | Jun 5, 2026 | Economía

En diciembre de 2025, un diputado popular tachó de apoyo al «totalitarismo comunista» la visita de un cargo del BNG a Pekín. Al día siguiente, la Xunta se reunía con el embajador chino. Rueda viajó después a China mientras Feijóo atacaba a Sánchez por hacer lo mismo. Hoy, con SAIC instalándose en Ferrolterra, el PP intenta apropiarse del mayor hito industrial de Galicia en décadas, negociado en buena medida gracias a la diplomacia que antes criticaba

El 2 de diciembre de 2025, el diputado del PP gallego Gonzalo Trenor publicó un mensaje en X atacando al BNG. El motivo: el diputado nacionalista Iago Suárez participaba en Pekín en una delegación de jóvenes políticos europeos invitada por el gobierno chino, donde mantuvo una reunión con Lu Kang, viceministro del Departamento Internacional del Partido Comunista de China. Trenor lo describió como apoyo al «totalitarismo comunista de China» y lo presentó como una vergüenza política.

El tuit duró menos de veinticuatro horas. Al día siguiente, el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, se reunía en Santiago con Qu Xun, representante del gobierno chino. El diputado borró el mensaje sin explicación. Era, en miniatura, la contradicción que el PP gallego lleva años practicando a escala industrial.

La incoherencia no es nueva ni exclusiva de Galicia. En junio de 2017, cuando todavía presidía la Xunta, Alberto Núñez Feijóo realizó un viaje a China con una delegación comercial para explorar vías de negocio. En 2025, ya como líder del PP estatal, acusó a Pedro Sánchez de «traicionar los pilares básicos del europeísmo» por mantener reuniones similares con las autoridades chinas.

Su vicepresidente durante 15 años y hoy presidente, Rueda, recogió el testigo. En abril de 2026, en plenas críticas del PP y de Feijóo a Sánchez por su viaje a China, el presidente de la Xunta confirmó una nueva misión de negocios a Pekín, acompañado de la conselleira de Economía, María Jesús Lorenzana en una “operación seducción” con pocos precedentes, todo ello acompañado de una gran cantidad de fotos y comunicación política alrededor del viaje. El objetivo era explícitamente económico: mejorar los intercambios comerciales gallegos con el gigante asiático. Nadie en el PP pareció encontrar ninguna contradicción en todo ello.

Entretanto, en septiembre de 2025, Ana Pontón se había reunido en el Parlamento de Galicia con el embajador chino Yao Jing para analizar vías de potenciar las relaciones comerciales. La portavoz del BNG calificó la cita de «muy positiva» y subrayó la importancia «estratégica» que tienen para el partido las relaciones entre China y Galicia. El PP no emitió ningún comunicado contra esa reunión. Hacerlo habría resultado difícil de sostener: Rueda estaba a punto de hacer exactamente lo mismo.

El 1 de junio de 2026, Alfonso Rueda anunció en rueda de prensa el que probablemente sea el mayor hito industrial de Galicia en décadas. El grupo SAIC Motor —propietario de marcas como MG, Maxus y Roewe, uno de los mayores fabricantes de vehículos del mundo— instalará en Ferrolterra su primera fábrica de coches eléctricos e híbridos enchufables en suelo europeo. La inversión inicial es de 200 millones de euros, con obras previstas para 2027 y producción operativa antes de finales de 2028. La planta, dividida entre el puerto exterior de Ferrol y As Pontes, generará 2.300 empleos directos e indirectos en su primera fase, con una capacidad de producción de 120.000 vehículos al año. Rueda presentó el anuncio como un logro de la Xunta. Agradeció «la implicación» del gobierno central, que calificó de «ejemplar». Y describió un «intenso diálogo» con SAIC desde octubre de 2025.

Lo que no mencionó es el contexto más amplio de ese diálogo. La historia de relaciones institucionales con China que el BNG lleva cultivando, la reunión de Pontón con el embajador, los contactos que el propio BNG había establecido como parte de su estrategia de diversificación industrial para Galicia, forman también parte del ecosistema que hizo posible que SAIC mirara hacia Ferrolterra. Sin duda no es determinante, pero que todos los partidos del sistema político gallego remen en la misma dirección también es un grano de arena que se suma a todos los indicadores complejos que una empresa de tal envergadura mide antes de instalarse en el extranjero.

El episodio del tuit borrado de Trenor, el viaje de Rueda a Pekín mientras Feijóo atacaba a Sánchez por lo mismo, y el intento de apropiarse del mérito de SAIC después de haber calificado al BNG de «negacionista industrial» conforman un patrón que va más allá de la anécdota. El PP gallego aplica sistemáticamente un doble rasero en política exterior económica: criminaliza los contactos del BNG con China cuando los realiza la oposición, y los convierte en éxito de gestión cuando los realiza el gobierno.

La diferencia entre ambos casos es, en realidad, mínima. Lo que cambia es quién firma la foto.

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